Esta semana tuve el atrevimiento de asistir a uno de los famosos e insufribles talleres democráticos del ex presidente Alvaro Uribe. Mas allá de las tonterías que se dijeron de un lado y del otro, de escuchar a un personaje oscuro que pretende seguir manejando al país de la forma tan desvergonzada como lo hizo, lo que de verdad me llamo la atención fue la manera tan bochornosa como los candidatos a la alcaldía mayor de Cartagena de Indias buscaban afanosamente el mas mínimo gesto favorable por parte del controvertido ex presidente.
Silvana Giamo, la candidata de la U, que recoge firmas, que pidió el apoyo de (¿) movimiento (?) Por una sola Cartagena y del Partido Verde, y del Polo, Intento ser la mas condescendiente con el ilustre sospechoso Uribe, asintiendo en todas y cada una de las afirmaciones y propuestas sin sentido que se hacían en dicho escenario.
Miguel Raad, el candidato de la U, despreciado por Juan José Garcia debido a su disidencia en las pasadas elecciones legislativas en las que no quiso acompañar a la Honorable y adicta al botox senadora Zuccardi (que apellido tan nuestro), también se hizo presente para rogar por el anhelado guiño del sátrapa de medellin. Al menos era el único que no llevaba propaganda como un ciclista. Me pregunto si también aprovecho para recoger firmas, en cuyo caso le recomiendo pasar por la Universidad de Cartagena, esa que intento acabar durante su mandato como Gobernador.
Campo Elias por su parte, fiel a sus inexistentes principios, llego con una ruidosa comitiva uniformada con su nombre y absurdo lema de campaña, suplicando por el apoyo de Alvaraco (hagan ustedes la rima) y haciendo propuestas tan absurdas como hilarantes. Me recuerda al torero que aspiraba a la presidencia de Colombia en 2002.
Después de este abominable circo solo queda reflexionar respecto a algunos aspectos de esta burda función, como por ejemplo: si todos los candidatos hablan y repiten hasta la saciedad acerca de su probidad, compromiso, honestidad y transparencia... ¿que hacían todos humillados pidiendo los favores del mas controvertido personaje de los últimos años en la escena política?, ¿acaso leyeron todos al Príncipe de Niccolo Macchiaveli?, ¿seria capaz usted, señor lector, de vender su alma, sus principios, su honestidad, por alcanzar un propósito? si su respuesta es positiva, debería pedir el aval en la U o en el partido Conservador para aspirar a un cargo de elección popular, le auguro éxitos.
Aspirar a contar con el apoyo ciudadano, en el mas puro sentido, y al mismo tiempo impetrar por lo mismo a un expresidente como Uribe, cuestionado desde su padre, hasta sus hijos, pasando por los hermanos, con serios cuestionamientos en ABSOLUTAMENTE todos los cargos por los que ha pasado, con el fantasma del paramilitarismo rondandolo en todos los aspectos de su vida, entregando la economía y las empresas del Estado a los capitales privados que los despilfarraron (¿o quien creen ustedes que apadrino a los Nule?). El resto de la historia la conocen ustedes. Pero queda claro que buscar el apoyo de quien representa la mas pura corrupción política, solo demuestra que a estos candidatos lo que menos les interesa es el bien común y el bienestar general.
El país político ha denostado a Mockus por abandonar al partido Verde debido al apoyo que el expresidente Uribe le brindo a Peñalosa para lograr la Alcaldía de Bogota. No soy simpatizante de Mockus, pero al menos demuestra tener coherencia y principios.
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